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Con goles de Cauteruccio y Mena en el primer tiempo, La Máquina Celeste del Cruz Azul se despidió del Estadio Azul con una victoria ante Monarcas Morelia.

Hoy era un día muy especial para todos los aficionados del Cruz Azul, que como una de las aficiones más castigadas en lo últimos años, necesitaban de una tarde como la que tuvieron hoy en la despedida del Estadio Azul. El inmueble que logró ver el último campeonato de los cementeros en la década de los 90, cuando Carlos Hermosillo dominaba el fútbol mexicano anotando todos los balones que se le acercaran. Cruz Azul aunque le duela a muchos y otros se burlen, sí es uno de los clubes grandes del fútbol mexicano por la historia que tiene tan rica y por los buenos momentos que hicieron pasar a su afición décadas atrás. Tampoco podemos olvidar que apenas en 2013 habían llegado a una final, que terminaron perdiendo contra el América pero que hizo disfrutar a todos los fanáticos y saborear lo que es jugarse un título de la Liga MX.

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Hoy terminaban todas esas buenas historias, sólo quedará el recuerdo de un estadio que hizo vibrar a miles de aficionados durante mucho tiempo. Este sábado, el Estadio Azul albergó su último partido antes de ser demolido. Era sólo lógico que una victoria sería lo ideal para despedir a este coloso, la Máquina arrancó el partido contra Monarcas Morelia sin Pedro Caixinha en el banquillo, que se perdió la despedida y tuvo qué ver el partido desde la grada. El primer gol llegó de manera muy dramática como no podía ser de otra forma, en un centro que le llegó a Cauteruccio desde la izquierda y el delantero se ayudó con una pequeña falta para desmarcarse. El árbitro no vio la infracción, por lo que Cauteruccio tuvo chance de anotar el esperado gol en su segundo intento después de que el balón pegó en el poste. Alrededor del minuto 12 de partido, todo el Estadio Azul explotó en júbilo por esta anotación.

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El conjunto cementero sacó la casta durante casi todo el encuentro, pero no querían irse al descanso sin una ventaja mayor, la cuál llegó gracias a la insistencia del propio Cauteruccio que estaba inspirado hoy. El argentino recibió un balón desde el fondo que lo dejó sólo frente al arquero, pero su instinto le permitió compartir la gloria y ceder el balón a Mena para que anotara el último gol que gritaría el Estadio Azul en toda la historia. Fue una despedida ideal, fue perfecta en muchos sentidos y necesaria para un equipo que desde hace un buen de años no han tenido alegrías demasiado grandes como la que supone ganar un título de la Liga MX. En cuanto al actual Torneo Clausura, La Máquina ya no tiene chance de calificar y Morelia se quedó con 23 puntos que aún les permite terminar con opciones de calificar a la Liguilla en la Jornada 17 ante los Rayos del Necaxa.

¿Qué recuerdo tienes más grato del Estadio Azul? ¡Danos tu opinión en la sección de comentarios!

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